Hola, me llamo Santiago y creo que estoy un poco loco.
Hace rato que estoy pensando algo y no puedo dejar de pensarlo, y así como el que va caminando porque sí, y sigue caminando hasta que no puede caminar más, yo pienso y sigo pensando hasta que no puedo pensar más. Es complejo. Muy complejo, y como me estoy atomizando a mí mismo, quiero hacer lo mismo con ustedes. No sé. Simplemente me intriga. Me intrigan esos viajes que duran para siempre. Esos viajes que nunca acaban... Me intrigan esos viajes hiper sensoriales que te muestran la verdad, pero que a la vez te sacan (de) la realidad.
La mente es complicada. El inconsciente y el consciente nos confunden, nos dan certezas, juegan con nuestra mente de manera casi infantil, engañándonos con pelotudeces y dándonos certezas de cosas que no lo son. Pero, están separados. Separados por barreras muy finas, apenas visibles, pero que con su rasgo de realidad nos definen como personas.
El tema es el siguiente: cuando tomamos ácido esas barreras desaparecen. El consciente y el inconsciente se unen, se fusionan en uno solo y salen a viajar por ahí, entre nubes de colores, diamantes rojos y cuadraditos sonrientes. Pero volvemos. Usualmente, se separan, y todo vuelve a la normalidad... Ya no vemos esas luces, ya no oímos esos sonidos, ya no tocamos esas texturas ni degustamos esos aromas que vuelan en el aire hasta nuestras confundidas pero extasiadas narices. Volvemos a la realidad, la (a veces) horrible realidad que nos rodea. Ya no más triangulos de luz, ya no más sexo promiscuo que intenta saber la verdad. Ya no más. Volvés.
Pero qué pasa cuando tomamos ácido de más y no se separan más? Qué pasa cuando el consciente y el inconsciente quedan ligados viajando entre esos diamantitos contentos? Qué pasa cuando esas barreras de borran para siempre y lo que antes delimitaba ahora une?
Quedamos como Syd Barret, viendo luces de colores, con una esquizofrenia de la concha de la lora... Ahora, lo más importante es que; cuando llegás a ver esas luces, cuando ves esos colores, cuando oís esas voces y esos sonidos, cuando tu percepción cambia, cuando tus dedos tocan el más allá y tu lengua percibe gustos nuevos; vos ves a dios. No al dios ese que te meten en la escuela, no, al dios verdadero, al dios que te manguea droga y manosea a mel. Ese dios. (el dios que es requete-genial)
Vamos a ver a dios?
awe*
Ahora, piensen eso. Me intriga lo que les sale de adentro de sus mentes, casi tanto como lo que sale de adentro de la mía... (80 % son cascadas de colores pasteles y sonidos psicodélicos, ni intenten)
Mierda, soy el típico hijo de alguien que pasa mucho tiempo charlando con gente que está loca. Mariela, igual te quiero.
Hace rato que estoy pensando algo y no puedo dejar de pensarlo, y así como el que va caminando porque sí, y sigue caminando hasta que no puede caminar más, yo pienso y sigo pensando hasta que no puedo pensar más. Es complejo. Muy complejo, y como me estoy atomizando a mí mismo, quiero hacer lo mismo con ustedes. No sé. Simplemente me intriga. Me intrigan esos viajes que duran para siempre. Esos viajes que nunca acaban... Me intrigan esos viajes hiper sensoriales que te muestran la verdad, pero que a la vez te sacan (de) la realidad.
La mente es complicada. El inconsciente y el consciente nos confunden, nos dan certezas, juegan con nuestra mente de manera casi infantil, engañándonos con pelotudeces y dándonos certezas de cosas que no lo son. Pero, están separados. Separados por barreras muy finas, apenas visibles, pero que con su rasgo de realidad nos definen como personas.
El tema es el siguiente: cuando tomamos ácido esas barreras desaparecen. El consciente y el inconsciente se unen, se fusionan en uno solo y salen a viajar por ahí, entre nubes de colores, diamantes rojos y cuadraditos sonrientes. Pero volvemos. Usualmente, se separan, y todo vuelve a la normalidad... Ya no vemos esas luces, ya no oímos esos sonidos, ya no tocamos esas texturas ni degustamos esos aromas que vuelan en el aire hasta nuestras confundidas pero extasiadas narices. Volvemos a la realidad, la (a veces) horrible realidad que nos rodea. Ya no más triangulos de luz, ya no más sexo promiscuo que intenta saber la verdad. Ya no más. Volvés.
Pero qué pasa cuando tomamos ácido de más y no se separan más? Qué pasa cuando el consciente y el inconsciente quedan ligados viajando entre esos diamantitos contentos? Qué pasa cuando esas barreras de borran para siempre y lo que antes delimitaba ahora une?
Quedamos como Syd Barret, viendo luces de colores, con una esquizofrenia de la concha de la lora... Ahora, lo más importante es que; cuando llegás a ver esas luces, cuando ves esos colores, cuando oís esas voces y esos sonidos, cuando tu percepción cambia, cuando tus dedos tocan el más allá y tu lengua percibe gustos nuevos; vos ves a dios. No al dios ese que te meten en la escuela, no, al dios verdadero, al dios que te manguea droga y manosea a mel. Ese dios. (el dios que es requete-genial)
Vamos a ver a dios?
awe*
Ahora, piensen eso. Me intriga lo que les sale de adentro de sus mentes, casi tanto como lo que sale de adentro de la mía... (80 % son cascadas de colores pasteles y sonidos psicodélicos, ni intenten)
Mierda, soy el típico hijo de alguien que pasa mucho tiempo charlando con gente que está loca. Mariela, igual te quiero.
